sábado

Quilamapu

Cuando comencé con los estudios superiores, todo era muy nuevo. Onda, los nuevos compañeros, profesores, las áreas verdes, los ladrillos, los certámenes-exámenes, los papers, los bajones, los barros lucos, el pasto (el mítico pasto que todos se imaginan cuando piensan en los estudiors superiorers) y mil quinientas cosas más, que son místicas, y shúer locas.

En mi familia -padres y hermanos- no fuman, y cuando salí del colegio, mis compañeros no fumaban tanto, yo tampoco fumaba. Cuando entré a este nuevo ambiente, conocí ene cosas y sensaciones, cosas con humo, que no era el clásico humo, eran varios humos; la voy a dejar a su imagineichon.
La cosa, es que, con todo este ambiente nuevo, me llamó la atención probar de todo esto nuevo, igual, todo piola. Al final, me quedé con lo bebestible, lo fumable no me tincó mucho.

Así que, después de clases, pal relajo, a veces, se va con el piño a la quilamapu, a la sombra, tranqui, después de hacer la guita-vaca pa' los packs.

Aunque, últimamente, está súper funado ir pa' esos recónditos lugares, ya que los verdes y los azules, nos tienen identificados.


Si no se puede en la quila, no falta el que se pone con la casa, a veces la javi, a veces el gianca.

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