viernes

Cuando muero

 

Son varias las circunstancias que te llevan a cometer actos que estaban fuera de los limites que alguna vez planeaste poner en tu vida. Hablo de los errores, de lo que no queremos que pase, eso que llega en el momento –que es siempre- el menos indicado. Sentimos que desvanecemos y nos dividimos en millones de partículas que jamás podrán ser como eran antes, un rompecabezas desordenado pensado en ordenar con una pereza previa al hecho en sí. Sentir que nos desmayamos mientras vamos corriendo en bajada y nos pisan sin vernos, esa sensación de estar ausentes en tiempo presente, cuando todos viven, estando en un segundo paralizado, mientras los demás viven en minutos que avanzan a una veloz rapidez.

Siempre nos fijamos cuando sale algo mal, por la sencilla razón que tenemos una perspectiva de que todo tiene que salir obligatoriamente bien, es como cuando un auto va contra el transito, o cuando una persona entra en un lugar que no debería estar y éste último lugar está lleno de personas que se conocen pero desconocen a la persona.

Hay veces, que asisto a mis velorios y funerales, y me veo en tercera persona, veo como muero cada vez que cometo un error, cada vez que caigo y no logro levantarme, cada vez que estoy en el lodo y no queda nadie más. Cuando muero, siento que alguien se roba el sol y la luna y las estrellas y las luces de la ciudad, y todos me miran, pero nadie hace o dice nada, y estoy solo, no queda nadie, y no queda nada. Y donde quiera que mire, está la muerte, y es porque yo me resigné a ver su presencia, y no puedo quitármela de encima y ella no quiere estar conmigo, pero lo está. Y desayunamos pan tostado con mermelada, pero no alimenta, porque no hay pan y tampoco mermelada.

Entonces abro mis ojos y miro el techo de mi dormitorio, pestañeo, miro a ambos lados de mi cada, me siento, y me acuerdo que dentro de todo lo que tengo, también tengo vida, entonces respiro profundo, me visto, tomo mi mochila y empiezo a correr, hasta que llego donde quiero llegar. Y sé que me quedan varios funerales más por asistir, pero esta vez, iré de traje y corbata.

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